martes, 5 de junio de 2012

Recepción Centro Cultural Antiguo Instituto


La intervención de Barbosa Space Projects sobre el hall de entrada del Antiguo Instituto Jovellanos, parte del respeto absoluto sobre la estructura del original Real Instituto de Náutica y Mineralogía erigido en 1796 por Ramón Durán  a instancias de Gaspar Melchor de Jovellanos. 

El diálogo con la Historia, el sentido homenaje y tributo a las ideas de la Ilustración y la simbiosis entre cultura y sociedad, son las bases de este proyecto que hemos ideado. Es preciso señalar que esta observación no monopoliza la naturaleza de la intervención y tampoco la condiciona desde el punto de vista que no es obstáculo para la ejecución de un lenguaje completamente contemporáneo y de valores intelectualmente universales, sello inconfundible de las obras que de un tiempo a esta parte se han estado llevando a cabo y constituyen la marca de identidad de este estudio. Además, no podemos olvidar las razones prácticas y el programa de usos que impulsan este proyecto; un binomio necesidades prácticas-estéticas, indisoluble y perfectamente resuelto con una justificación artístico conceptual propio y que pasamos a detallar.

El objetivo primordial es dotar a este espacio particular, sede importantísima de la cultura gijonesa y asturiana y representación por tanto, de las avanzadas propuestas culturales que se generan en la villa gijonesa y en muchas ocasiones internacionales, de una recepción acorde con la importancia del espacio, no sólo histórica sino como hemos señalado, actual.

En primer lugar se debe intervenir sobre un problema de corrientes, solucionando el cerramiento del vano de acceso principal. Para ello se opta por la práctica solución de incorporar una puerta giratoria desarrollada con un lenguaje puro y simplista, mínima expresión de la funcionalidad exigida para estos dispositivos y que recreándose en estas premisas minimalistas, alcance una gran consideración estética y decorativa.

Por otro lado, se pretende equipar dos puestos de trabajo y recepción perfectamente funcionales, que no sólo se contemplen como un mero mostrador, sino que sean en sí mismas piezas de un gran valor escultórico con un espectacular acabado cromado y un aspecto metamórfico, cambiante y con claras referencias al mundo de la mineralogía y de la náutica. El resultado conceptual parte de la mezcla y suma de aspectos presentes no sólo en metales, sino en muestras de la vida marina e incluso en el valor cambiante de las aguas. Por lo tanto hay una lectura simbólica del proceso creativo en el que se gestan estas piezas sin descuidar de ningún modo la misión para la que son creadas. 
Adquiriendo este valor artístico y explicándose mediante las alusiones constantes al pasado, para poder afrontar un nuevo futuro, se unen entre sí para conformar un magnífico presente fiel a la realidad que preside este espacio.

Lo que más destaca de esta intervención, y no tan subrepticiamente como cabe esperar en otras intervenciones similares, es el total respeto por el espacio que lo alberga. Es decir, y lejos de redundar, la intervención se realiza añadiendo elementos, no alterando los ya presentes por ser estos un bien patrimonial muy a tener en cuenta. Por lo tanto lo añadido, no compite con lo existente, dialoga, respeta y por supuesto, enfatiza lo presente, algo que no ocurre en la actualidad.



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